En el corazón del Campo de Calatrava, donde la llanura manchega se encuentra con tierras volcánicas, se alza una ciudad cargada de historia, cultura y tradición.
Almagro, conocida por su teatro, sus plazas y su legado, es también la cuna de un producto humilde que ha sabido convertirse en símbolo: la berenjena de Almagro.
Entre suelos fértiles y veranos intensos, esta pequeña hortaliza ha aprendido a resistir al tiempo dándole identidad a toda una comarca y transmitir la memoria de un pueblo.
Para empaparnos de ella, visitamos a Conservas Antonio, donde Ramón y Mara nos cuentan cuál es el papel que juega esta verdura en su día a día.
Esta receta que ha pasado de generación en generación es el alma del encurtido. Hablamos de un producto que necesita paciencia, como todo lo que merece la pena y así poder disfrutar de un producto único.
Es el momento de saborear estas propuestas, conozcamos Nieves Núñez, reconocida chef de nuestra región.
La berenjena de Almagro es mucho más que un aperitivo: viaja mucho más lejos que antes, se reinventa en la alta cocina y se adapta a nuevos formatos sin perder su esencia.
Entre las plazas históricas de Almagro, la berenjena sigue su ciclo año tras año en huertas discretas que son patrimonio. Y es que hay sabores que no necesitan cambiar para seguir vivos.