Espárrago de Guadalajara. La IGP más reciente de nuestra región

Hay alimentos que crecen a la vista de todo el mundo y otros que pasan buena parte de su vida escondidos bajo la tierra.

El espárrago es uno de ellos. Durante semanas, mientras los campos parecen tranquilos, debajo de su superficie se desarrolla uno de los productos más delicados de la primavera.

Y en Guadalajara, esta historia tiene un paisaje propio. Una provincia de contrastes, de páramos y valles, de pueblos pequeños y campos agrícolas que cambian de color con las estaciones. Y entre ellos, una planta que ha encontrado en estas tierras las condiciones necesarias para convertirse en una tradición.

Ese aprovechar el momento es un mensaje que nos deja el espárrago, el conectarnos con el presente. En ese corto periodo de tiempo donde la tierra comienza a devolver aquello que durante meses había guardado.

Quizá esa sea la mejor manera de entender este producto, que nos recuerda que la agricultura también es esperar.

Porque debajo de cada espárrago hay una tierra. Y detrás de esa tierra, personas que lo hacen posible.